La Tierra del Maestro: Un viaje Espiritual a Tierra Santa (VI) Jerusalén Monte de los Olivos y Monte Sión.


 Domo de la Ascensión.-



El día tres de marzo, partimos del Ritz Hotel de Jerusalén, nuestra residencia en la Capital espiritual de Israel, camino del Monte de los Olivos, este día no se me olvidará facilmente, el Señor permitió que compartiera con Él una infinitesima y ridicula parte de su agonia, tenia 39 de fiebre , aunque lo desconocía y la mañana se me hizo eterna. En primer lugar visitamos el Domo de la Ascensión, este se halla en el centro de un patio octogonal, desde este lugar Jesús ascendió a los cielos cuarenta días despues de la Resurrección. El Domo , es de hecho una mezquita, pero se permite a las diversas comunidades cristianas celebrar la fiesta de la Ascensión.

Interior Domo de la Ascensión con la huella de Jesús enmarcada por piedra.
 
 La primera iglesia fué construida en el s.IV y un peregrino del s.VII la describe, indicando que tenía dos hileras de columnas con arcos, una rotonda y la impresión de la pisada de Jesús en su interior.



Los persas la destruyeron y en el s.XII, los cruzados construyeron una nueva, que en parte todavia ha llegado hasta hoy. Luego de reconquistar Jerusalen, los musulmanes la convirtieron en mezquita, obstruyendo las averturas entre las columnas.

Cuando llegamos al monte de la Ascensión, estaba repleto de hermanos cristianos separados, tenian un fabuloso equipo de megafonía y cantaba canciones animadas que invitaban al canto, a la euforia. Nada tengo en contra de sus formas , cantan unas canciones preciosas, alaban al Señor remueven los sentimientos del oyente pero, el cristianismo en su mas pura esencia no es sentimiento, es asentimiento y asentimiento a una persona Jesucristo. La separación y la división son escandalo, cuando una piedra de oro enorme se fracciona, todos los trozos son oro, pero han perdido valor al fraccionarse, su maximo valor lo tenía cuando la piedra en sí era un todo.

Jesús se ha ido a los cielos, decíamos. Pero el cristiano puede, en la oración y en la Eucaristía, tratarle como le trataron los primeros doce, encenderse en su celo apostólico, para hacer con El un servicio de corredención, que es sembrar la paz y la alegría. Servir, pues: el apostolado no es otra cosa. Si contamos exclusivamente con nuestras propias fuerzas, no lograremos nada en el terreno sobrenatural; siendo instrumentos de Dios, conseguiremos todo: todo lo puedo en aquel que me conforta.(San Josemaría Escrivá de Balaguer).

Getsemaní.-





Getsemaní, de Gat Shemen, prensa de aceite. Situado en el valle del Cedrón. "Cedrón significa tanto «tristeza» como «negrura u oscuridad», y da nombre no sólo al torrente mencionado por los evangelistas, sino también -como consta con claridad- al valle por el que corre el torrente y que separa a Getsemaní de la ciudad. Así, todos estos nombres evocan a la memoria (a no ser que nos lo impida ver nuestra somnolencia) la realidad de que mientras estamos distantes del Señor, como dice el Apóstol, y antes de llegar al monte fructífero de los Olivos y a la agradable finca de Getsemaní -cuyo aspecto no es triste y áspero,sino fértil en toda clase de alegrías-, debemos cruzar el valle y la corriente del Cedrón. Un valle de lágrimas y un torrente de tristeza, en cuyas aguas puedan limpiarse la suciedad y negrura de nuestros pecados" (Santo Tomas Moro-La Agonía de Cristo).

Iglesia de las Naciones.-

 En la falda del Monte Olivete, a orilla de la carretera que va a Jericó junto a la Basílica de la Agonia, Iglesia llamada de las naciones pues quince naciones entre ellas España contribuyeron economicamente a su construcción en 1925.




Fue construida  por el ya mencionado, en varias ocasiones durante nuestra peregrinación Antonio Barluzzi, sobre los restos de dos Iglesias previas. 
Jesús y sus discipulos estuvieron aquí las últimas horas antes de que fuera arrestado en el huerto de Getsemaní.

Podemos disfrutar de nuevo del huerto de Getsemaní con el clip de video realizado por Moises- compañero en este peregrinar- en el que el repicar de las campanas nos interpelan como Jesús a Pedro ¿Dormís? ni siquiera habeis podido velar conmigo una hora?.
El huerto de los olivos fué adquirido por los franciscanos en 1666 quienes lo cercaros en 1850 con un muro de dos metros y medio de altura pero la pregunta que todo peregrino se hace en su interior es ¿quedan olivos de los que presenciaron la agonía de Cristo?. Durante el s.XIX los peregrinos mencionaban ocho olivos milenarios. El botanico Heinrich von Schubert, mencionaba en su obra :



«Se encuentran en este huerto algunos olivos que suben a una antigüedad remota, árboles que hasta los mismos turcos miran con piadoso respeto y no toleran que sean profanados. Su aspecto, junto con la idea de la grande antigüedad que puede alcanzar este árbol, motiva el sentimiento que refiere su origen a muy lejanos siglos. En el interior están huecos; su vacío se llenó de piedra para que el viento no los derribe y alrededor de sus troncos se han levantado algunos montones de cantos, para protegerlos y consolidarlos».

En la obra de 1881 “Diario de una peregrinación” de José Mª Fernández Sánchez y Francisco Freire Barreiro, ambos describen un olivo de seis metros de diámetro y añaden: “No siempre dan fruto los venerables olivos, a causa de su extremada decrepitud. El año que le producen se recoge cuidadosamente y de los huesos se hacen coronas, que con el nombre de santuarios se distribuyen entre los religiosos”.
 Todos estos testimonios y las pruebas del carbono 14 , junto con otros mas antiguos como el de Orígenes que ya atestigua que a este lugar de oración iban los cristianos , nos acercan realmente al lugar donde Jesús pasó en agonía las ultimas horas antes del arresto, pasión y crucifixión.

Iglesia del Pater Noster.-

En la Iglesia del Pater Noster, los cristianos recordamos la enseñanza de Jesus a sus discipulos cuando le dicen "Señor, enseñanos a orar, como Juan enseñó a sus discipulos. El les respondió: Cuando oreis decid-Padre,santificado sea tu Nombre, venga tu Reino:sigue dandonos cada día nuestro pan cotidiano; y perdonanos puesto que tambien nosotros perdonamos a todo el que nos debe; y no nos pongas en tentación. (Lc 11,1-4).


La actual Iglesia y claustro, se completaron en 1874 por el mecenazgo de Aurelie de Bossi princesa de la Tour d'Auvergne que tenía una especial devoción a la oración del Pater Noster.Mas tarde añadió un convento de Carmelitas.
La Princesa estaba especialmente interesada en una cueva que nunca descubrieron aunque ella sugirió donde podia estar, excavaciones realizadas en 1911 encontraron una cueva justamente donde ella sugirió, se rderrumbó en parte cuando se descubrió. Esta cueva, ciertamente existia en tiempos de Jesús. La primera referencia de la cueva se encuentra en los Hechos Apócrifos de Juan, que datan del s.II, pero no se menciona ahí la oración del Padre Nuestro.Mas tarde, Eusebio de Cesarea, escribió que en esa cueva el Salvador del Universo inició a los miembros de su gremio en misterios inefables.





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Dominus Flevit.-

Y cuando se acercó, al ver la ciudad lloró por ella, diciendo:
¡Si conocieras tambien tú en este día lo que te lleva la paz! Sin embargo, ahora está oculto a tus ojos.Porque vendran días sobre ti en que no sólo te rodearán tus enemigos con vallas, y te cercarán y te estrecharán por todas partes.Sino que te aplastaran contra el sueloa ti y a tus hijos que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de la visita que se te ha hecho. (Lc 19,41-44).


 Desde este lugar Jesús , según una tradición que se remonta al s.XVI, Jesús lloró, tal como se menciona en el evangelio de S.Lucas que se ha relatado, Jesús iva a entrar triunfalmente en Jerusalen montado sobre un pollino, todo era algarabía a su alrededor, pero solo el era consciente de lo que iba a acontecer.


Alguien que escucha podría decir: el significado de estas palabras es evidente. Ellas se han cumplido en lo referente a Jerusalén: el ejército romano la asedió y saqueó hasta llegar a destruirla y llegará un tiempo en que no quedará de ella piedra sobre piedra. Yo no niego absolutamente que aquella Jerusalén haya sido destruida como consecuencia de los delitos de sus habitantes; pero me pregunto si estas lágrimas no se refieran también a nuestra Jerusalén; somos nosotros evidentemente la Jerusalén sobre la cual Jesús lloró, nosotros que creemos tener el alto conocimiento de los misterios.
(Orígenes, Homilía 38, 3 sobre Lucas)



A mediodía, regresamos al hotel, tras el almuerzo, yo tuve que quedarme en cama, la fiebre era alta y no me encontraba en las mejores condiciones , pero ahí estaba el grupo, Jena aparceció con un termometro, Nieves con paracetamos, Inmaculada y Moises con antibióticos. Me quede ofreciendo este inconveniente, uniendolo a la agonía de nuestro Señor por todos los cristianos que sufren de nuevo la persecución y el martirio.
El resto del grupo, tras el almuerzo, continuó con la preregrinación visitando San Pedro "in Gallicantu", el Cenaculo, la Basílica de la Dormición y el Muro de las Lamentacioines.

Muro de las Lamentaciones.-

Como he relatado anteriormente, la tarde del tres de marzo, tuve que quedarme forzosamente en el hotel, pero Moises me estuvo informando de la visita atraves de wassap y afortunadamente, pude acercarme la noche del día 4.


Atravesando el zoco llegamos hasta el lugar más sagrado para los judíos, el Muro Occidental o Muro de las Lamentaciones, un tramo original del muro de contención de la explanada del Templo construida por Herodes en tiempos de Jesús. En este lugar los judíos rezan en dirección al Muro, en dos zonas separadas (para hombres y mujeres, como en las sinagogas).




Los judíos siguen esperando que venga el Mesías. Y siguen desgranando su interminable letanía de salmos y de plegarias en el Muro con el shucklen -vaiven ritual que realizan los judios  cuando leen la Torá-. Y siguen acudiendo en sábado con el "talit" -chal blanco y azul-. Y siguen cubriendo su cabeza con la kipá sagrado o con el sombrero de terciopelo. Y siguen vistiendo sus impecables trajes negros y portando las filacterias y los tirabuzones pendientes de sus cabellos. Y siguen esperando que venga el Mesías, su Mesías, que les convertirá en el pueblo más poderoso de la tierra. Y siguen esperando aquí en el muro de las Lamentaciones.