sábado, 18 de julio de 2009

Serva ordinem et ordo servabit te »(conserva el orden y el orden te conservará a ti).

Treinta y cinco años de servicio, treinta y cinco años de entrega y aun resuenan en mis oidos aquellas tres palabras de aceptación del compromiso ¡SI LO JURO! Jamás he olvidado a mis primeros formadores en la milicia. Eran severos Sargentos y Cabos 1º, yo tan solo tenía dieciséis años, y más ilusión que cuerpo, pero aquellos austeros formadores jamás hacían acepción de personas ni de condición, la instrucción era una y era para todos, no había trato especial ni para el de veintiún años ni para el de dieciséis, el uniforme nos convertía a todos en un solo hombre y nos llamaban por el numero pintado en la culata de aquel revolucionario fusil, el C.E.T.M.E modelo B con bípode y asa de transporte.
Aún recuerdo las lecturas del Código de Justicia Militar los primeros de mes, todos formados en posición de firmes y escuchando la lectura de la Leyes Penales, las teóricas de formación técnica y moral (adecuación de la conducta individual a una normas establecidas).
Recuerdo la admiración por mi Capitán, aquel hombre menudo que me dio mi primera gran lección de lo que es la justicia y que Dios tenga en su gloria.
Ahora, treinta y cinco años después, aún resuenan sus palabras en mis oídos. Creí firmemente en lo que me enseñó y que he luchado por no olvidar y uno sus recomendaciones con aquel artículo de nuestras antiguas ordenanzas
“La justicia ha de imperar en los ejércitos de manera que nadie tenga que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad”
Es el sentido de justicia el que nos lleva a cumplir la palabra dada en el compromiso.
Sin justicia no hay paz y sin verdad no hay justicia . Treinta y cinco años después, estas proposiciones martillean en mi mente, mi espíritu se resiste a creer en la muerte de la verdad que sostiene la justicia y cuya consecuencia es la paz. Paz en los corazones, paz en las instituciones, paz en la sociedad. Pero la pregunta que me acucia sin cesar es ¿hemos aparcado la justicia y la hemos sustituido por la subjetividad del propio interés?
El desarrollo cultural de la humanidad, nos ha dejado un bagaje tal, que no hay caso o situación que no encuentre adecuada respuesta. Pero hoy busco y no encuentro en nuestra institución, el lugar que tal humanismo merece. Ciencia y tecnología, gestión de recursos, inteligencia, seguridad, más… ¿Qué lugar ocupa la sabiduría de Quevedo? Por hablar de alguien castizo y cercano. Aquel que a Felipe IV se dirigió en aquella magistral obra “Política de Dios y gobierno de Cristo” con la que ofrece al monarca argumentos de juicio sobre la vida, la muerte, el gobierno, la severidad, la clemencia, la justicia , conminándole asimismo a que… “refieren a vuestra majestad acciones tales, que, imitar unas y dejar otras, no será elección, sino incapacidad y delito”…
He aquí un breve ejemplo del contenido de la obra:
No ha de permitir el rey en público a ninguno singularidad ni entretenimiento, ni familiaridad diferenciada de los demás. ( Joann., 2 .)
Conviene que el rey pregunte lo que dicen de él, y lo sepa de los que le asisten, y lo que ellos dicen, y que haga grandes mercedes al que fuere criado y le supiere conocer mejor por quien es. ( Matth., cap. 16 .)
A las nueval generaciones de jóvenes que han elegido la milicia como profesión me dirijo ahora ,a los futuros oficiales ,suboficiales y tropa ,que ahora comienzan con ilusión la carrera de las armas, vosotros, como el resto de los jóvenes no habéis cambiado, seguís siendo altruistas, entregándoos y luchando sin reservas por un ideal; pero se os obliga a moveros en un medio adverso. Hemos desenraizado al hombre, hemos desmontado todo aquello que le daba seguridad interior –familia, tradición, autoridad-, sin aportar nada a cambio. El hombre actual vive en un mundo en el que se pretende que no existan certezas, dónde se quiere que todo sea relativo; en el que el ser humano no encuentra la confianza y seguridad necesarias para el desarrollo de su personalidad. Y sin embargo, hay certezas, la verdad existe, la vida es real no virtual y todo nos da igual. Y es por este camino por el que debéis de caminar, porque no habrá nunca justicia sin verdad ni paz sin justicia.
Quizá os parezca complicado esto que os digo, pero lo que si os aseguro, es que a lo largo de vuestra carrera , sufriréis la ausencia de estos parámetros. No os dejéis vencer nunca por el propio interés, considerad que estais llamados al liderazgo, que como el César guiareis hombres, pero si el César no cultiva la justicia , impulsada esta por la continua búsqueda de la verdad, pasareis de ser de un viento suave y contínuo que impulsa la nave con firmeza, a un hurcán que la zarandea y en el que todos sufriren las consecuencias de haber sustituido al otro por el yo mismo.
Buscad siempre la verdad ,la verdad atraerá a vosotros el espíritu de justicia y alrededor vuestro permanecerá la paz, porque como reza el antiguo adagio:
« Serva ordinem et ordo servabit te »(conserva el orden y el orden te conservará a ti).