sábado, 5 de mayo de 2007

Farinelli



Il Castrato. Estos hombres llegaban a tesituras que iban desde soprano a mezo-soprano, debido al retiro de sus testículos en edad puberta. Era un tiempo en que la belleza era el más alto valor y donde esta voz era considerada como un don divino, algo privilegiado. Así pues, estos cantantes florecieron en todas las cortes de los siglos XVI hasta 1870 que fue prohibida la castración voluntaria por el Estado Italiano.

Durante los siglos XVII y XVIII los castrati fueron utilizados en la ópera; incluso se compusieron varias operas pensando en la tesitura de ellos. Hoy en día cuando reponen una de esas óperas se utilizan sopranos y contra tenores para ese papel. Uno de ellos, el más famoso de todos y quizá el más grande en toda la historia de la ópera, fue bautizado al nacer como Carlos Broschi, nombre que él relegaría a un segundo plano al adoptar el de Farinelli, como una forma de agradecimiento hacia los hermanos Farina, sus benefactores.
Farinelli estudió en Nápoles bajo la tutela de Nicola Porpora, notable maestro de canto y compositor de óperas. Fue justamente una obra de Porpora (Eomene) con la cual Farinelli hizo su debut en Roma en 1721; tenía entonces 16 años de edad. Un poco más tarde interpretaría el Angelico e Medoro, también de Porpora, cuyo afamado libretista Pietro Metastasio se convertiría con el paso del tiempo en un amigo entrañable de Farinelli.

Fenómeno per se en tanto dueño de una voz que ha sido encumbrada durante el transcurso de los siglos mediante testimonios orales y escritos, Farinelli era también poseedor de una galanura y un porte inusual que puede observarse en los grabados y pinturas de la época. No resulta sorpresivo, pues, que se convirtiese en una suerte de rockstar de su tiempo: asediado por las mujeres, envidiado por los hombres y vilipendiado, por supuesto, por unas y otros en no pocas ocasiones.

Por cierto , quien pone la voz a Farinelli en el fim es Celia Bartoli