La Tierra del Maestro: Un viaje Espiritual a Tierra Santa (Despues del Regreso)

A lo largo de nueve entradas he intentado plasmar los lugares, la historia de una forma abreviada, los sentimientos que en mi provocaron los distintos escenarios pero, todo tiene un tiempo, se acaba la peregrinación, despues vienen los recuerdos, hay un tiempo para la nostalgia y despues ¿que queda?.
En unos casos el recuerdo, en otros quizá se espera que algo maravilloso suceda en nuestras vidas y sin embargo nos damos cuenta que a pesar de haber tenido la dicha de pisar la tierra que pisó el maestro, nuestra vida sigue las mismas rutinas que antes, que el hombre viejo sigue ahí y esto, puede llevarnos al desconsuelo. En otros caso puede ocurrir lo contrario, que nos sintamos invadidos de una gran fuerza pero no estemos seguros de si podremos llevar a termino esa vida nueva que pretendemos.


No hay que tener miedo, no hay que esperar grandes cosas, hay que tener muy presente  que hemos tenido la dicha de visitar la "Tierra del Maestro" que de cada uno de nosotros se podrá decir , lo que Él dijo a sus apóstoles "Dichosos los ojos que ven lo que veis[...]muchos profetas y reyes desearon verlo y no lo vieron" (Mt 13,16-17). No hemos visto a Jesucristo fisicamente, pero lo hemos descubiertos en aquellas gentes, en sus costumbres, en sus comidas, en la tierra que Él pisó. Esa tierra que está mas cerca de Jesús que la que nosotros pisamos cotidianamente. Hemos estado en Jerusalén , el punto más alto de la tierra -no fisicamente- pero sí teologicamente, valga esta anecdota para ilustrarlo: El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido (Foreing Office) comunicó a su embajador en  Jerusalén, que lo ascendian en su carrera y lo trasladaban a París, a lo que el embajador respondió por medio de un telegrama diciendo que " ascender de Jerusalén es imposible, puesto que Jerusalén es el punto más alto de la tierra.



 Jerusalen es la cima de las aspiraciones religiosas del ser humano ¿quien no aspira a la Jerusalén celestial? el regreso de los judios hacia la tierra de sus antepasados se denomina "Aliya" que significa ascensión.
Hemos sido afortunados y cada día , cada hora , es un buen momento para dar gracias porque hemos sido peregrinos en la "Tierra del Maestro". El Concilio Vaticano II ha insistido continuamente en la condición de peregrinos de los cristianos . Caminar, caminar  a la busqueda de Dios.


No hay que olvidar nunca que la vida del peregrino no es cosa fácil, el peregrino se cansa, siente continuamente la tentación de instalarse de igual modo que lo sentimos tú y yó, continuamente sentimos  la tentación de pararnos , de confundirnos con la masa ¿para que hago esto? ¿para que el apostolado si no veo resultados?  y entonces el pueblo cansado, tu y yó fatigados nos instalamos, fabricamos ídolos y los adoramos y nos creemos más felices, perdemos en definitiva el sentido de nuestro destino. Hay una leyenda preciosa y doctrinal acerca de un diálogo entre Matusalén y Yahvé. También el patriarca siente la tentación de instalarse y sueña con dejar la tienda de beduino y hacerse una casa . Antes , quiere saber el número de años que va a vivir, por si merece la pena construir la casa. Y ésta es la pregunta que le hace al Señor. El señor le contesta que será el hombre que mas años vivirá sobre la tierra. El anciano patriarca insiste ante Yahvé para que le revele el número exacto de años que va a vivir. El Señor le contesta , viviras 972 años (Gen 5,27) Matusalén se queda pensativo y consciente de cómo todo pasa , responde: si solo he de vivir novecientos stenta y dos años , entonces no merece la pena hacerme la casa"


El peregrino ha de caminar ligero, aligerarse de lo superfluo, del orgullo, de la vanidad , ser peregrino invita a compartir con los más desfavorecidos, a buscar y descubrir las riquezas que Dios reserva a sus preferidos, los mas pequeños.


Cuando sintamos flojedad, desilusión, cansancio, solo tenemos que cerrar los ojos y volver a la Tierra del Maestro, a aquellos escenarios donde se forjó la mayor historia de amor de la humanidad y recordar como Jesús le dijo a Pedro " Pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe"(Lc 22,32). Jesús conoce nuestras debilidades , sabe de nuestra fragilidad, que caeremos una y otra vez , por eso ruega para que la fe de Pedro, la tuya y la mía no desfallezcan.