Curso de retiro

Oh Dios, Tú eres mi Dios, desde la aurora te busco;
mi alma está sedienta de ti, mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
Quisiera contemplarte en tu santuario 
viendo tu fuerza y tu gloria.

Durante el pasado fin de semana he estado realizando un curso de retiro en el Grado junto al Santuario de Torreciudad.He comenzado este post muy a proposito con el Salmo 63, cuando David se encontraba solo en el desierto.Nuestra alma necesita de esta experiencia de desierto, el silencio y el encuentro entre eL ser personal y Aquel que puede proporcionarle el verdadero descanso. La vida con Dios, su gracia es lo más precioso que se puede poseer; lo único que dura "para siempre, siempre, siempre" (Sta. Teresa) y que, sin duda ninguna, vale más que la vida misma ("Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero" S. Juan de la Cruz).
Somos materia,pero tambien espíritu y al espíritu hay que cuidarlo como una planta delicada, su abono es la gracia de Dios y la fotosintesis se realiza con el silencio en presencia de Aquel que volvió al lugar del que procedia pero sin dejar de habitar entre nosotros (en la Eucaristia).
Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.
  Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca
y mis labios te alabarán jubilosos.