lunes, 6 de diciembre de 2010

En el país más alejado de Dios, el obispo es del Opus Dei

Según el Eurobarómetro 2005, en Estonia, el país báltico vecino de Finlandia y Rusia, cree en Dios sólo el 16% de la población (otro 54% cree que "algo hay" y un 26% de personas convencidas de que «no hay ningún espíritu, Dios o fuerza vital"). Otros sondeos confirman estas cifras. Estonia es el país más alejado de Dios, y su obispo, Philippe Jourdan, es un francés del Opus Dei. La poca religiosidad de este país, por supuesto, no es culpa de su pastor, sino de 50 años de durísima represión soviética y de cinco siglos previos de luteranismo que abrieron paso a una mentalidad muy individualista.
"Hay unos 6.000 católicos", explica Jourdan en la revista "Palabra". "La mitad son estonios, todos conversos a partir del final de los años soviéticos. Los demás proceden de regiones católicas de la antigua Unión Soviética: Bielorrusia, Ucrania y Lituania".
"Cada año formamos unos 50 o 60 conversos. Quizá podríamos formar más si tuviéramos más sacerdotes que hablasen estonio. Esta dificultad lingüística es una limitación", explica. El estonio es una lengua que sólo se parece al finlandés: resulta difícil de aprender para las personas formadas en lenguas latinas, eslavas o germánicas, con las que no tiene relación. ..