lunes, 12 de mayo de 2008

Carta de un Padre: Mayo

En gran parte del mundo, mayo se considera el mes de María por antonomasia. Recuerdo la ilusión con que San Josemaría se preparaba cada año, para dar a su vida en estas fechas un tono más especialmente mariano. Pensemos, ya desde ahora, qué flores nos proponemos ofrecer a Nuestra Señora en las próximas semanas: qué detalles de piedad en el trato con Jesús, su Hijo muy querido, y en el trato con Ella; qué mortificaciones en el trabajo, en las relaciones con los demás, en el cumplimiento de nuestros deberes familiares, profesionales y sociales. Aunque nos parezcan habitualmente cosas pequeñas, si las realizamos con amor y por amor, emanarán el bonus odor Christi[6], el buen olor de Cristo que todo cristiano está llamado a desprender en su comportamiento, para que los demás también conozcan y amen a Jesús. ¿Has concretado ya tu plan personal para honrar a la Señora, durante estos días?.