Música para la primavera.Nocturno nº 16 en mi bemol mayor


Si tuviera que poner música a la primavera, sería sin duda de Chopin, su vida, fue una vida atormentada por aspiraciones elevadas que no pudieron realizarse; por sufrimientos físicos que no tuvieron curación; por sentimientos patrióticos que fueron atropellados con crueldad; y en todo esto hay un recóndito deseo de paz que se espera hallar en el descanso de la muerte. Chopin fué un soñador romántico en un cuerpo de salud minada. Murió en París cuando aún no había cumplido los 40 años y su vida estuvo marcada por la relación con la escritora George Sand con quien paso una temporada la cartuja de Valldemosa (1838-1839), que la escritora evoca en Un invierno en Mallorca.
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