Contra Corriente

A veces me pregunto ¿por qué ir contra corriente? Y la respuesta es siempre la misma, porque ir en contra de la verdad va contra la propia esencia del ser. No soy un anciano pero tampoco soy un niño, he andado muchos caminos y he cruzado el umbral de muchas puertas pero solo cuando me he detenido, cuando en la soledad de mi ser he buscado en mi interior he comenzado a percibir la esencia de las cosas. Soy un amante de los clásicos y es ahora cuando comienzó a comprender el sentido y el significado de algunos de ellos. Quien me diría que iba a encontrar en Juvenal motivo de inspiración para reflexionar sobre la grandeza del ser-para quien no lo conozca, Décimo Juno Juvenal era un escritor satírico y con sus sátiras mostraba la hipocresía y las costumbres decadentes de la sociedad de su época- valga como muestra la sentencia que sigue

“El mayor crimen es preferir la propia supervivencia al honor y, por la vida, perder la razón de vivir”.

¿Cuál es la razón de vivir? ¿Qué tiene el honor, que ha de estar por encima de la propia vida? Muchos contemporáneos, especialmente jóvenes, están desilusionados, porque algunas promesas, incluso seductoras, que han marcado la segunda mitad del siglo XX, a menudo han resultado meras utopías, incapaces de librar al hombre de su angustia existencial. No son pocos los que tienen hoy la sensación de avanzar por un callejón sin salida. Por esa razón me he adherido al Manifiesto Per l´Occidente ,por que estoy plenamente convencido de que solo a través del humanismo cristiano se puede llegar a dar solución a la mayoría de los problemas del hombre actual, principalmente cuando la verdad sobre el hombre es alterada o negada por concepciones que no respetan su dignidad específica. Nadie puede negar que conceptos como: dignidad de la persona, derechos humanos, igualdad, proceden de la tradición cristiana.