Garzas



No una, miles de gráciles garzas

me saludan alzando sus albos gorjeos.

El sudor con brillo de grilletes se eleva

desde las espaldas morenas

y una niebla espesa escapa en bocanadas

desde la verde y húmeda floresta.

Cae el agua dulce, vital y doliente.

Fragancia de guayabos.

El alma se aligera.

Mis párpados se cierran, deseando atesorar

el secreto de la garza.