jueves, 15 de junio de 2006

No puedo olvidar el mar


El mar. La mar.

El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,

a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste

del mar?

En sueños, la marejada

me tira del corazón.

Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste

acá?

Aunque nunca me gustó el lado personal de Rafael Alberti, jamás rechazaré el arte cuando es arte. Todo lo que es puro, todo lo que es bello, todo aquello que ensalza la realidad para la que fuímos creados ¡JAMAS PUEDE SER RECHAZADO!