domingo, 18 de diciembre de 2016

Ciclos Litúrgicos: El Adviento con J.S.Bach (Cuarto Domingo)




Si quieres llamarte hijo de Dios y hermano de Cristo,

deben tu corazón y tus labios confesar al Salvador.
Sí, hombre, tu vida entera
debes entregar en testimonio de tu fe.
(nº2 Recitativo para tenor)



Bereitet die Wege, bereitet die Bahn! BWV 132, 22 de diciembre de 1715 y Herz und Mund und Tat und Leben, BWV 147a, 20 de diciembre de 1716 (música perdida). Estas són las dos Cantatas  compuestas por Bach para el cuarto domingo de Adviento. 

El tiempo de Adviento tiene necesariamente cuatro domingos, lo que no quiere decir que dure siempre cuatro semanas. Según el día de la semana en el que se celebre la Navidad el primer domingo de Adviento puede caer entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre, este año el último domingo coincide con el 20 de diciembre, día que quedará para el recuerdo pues se celebran elecciones generales en España.
Para este último domingo antes de Navidad volvemos a Weimar de donde nos ha llegado casi íntegra la Cantata “Bereitet die Wege, Bereitet die Bahn!” (Preparad los caminos, preparad la vía), tan sólo el Coral conclusivo se ha perdido en el espacio-tiempo, Aunque desde siempre se ha pensado que el coral final de esta cantata se perdió por el camino de los siglos, y se suele incorporar como número 6 un coral sobre texto relativo a la conmemoración del día de ElisabethKreuziger (c1500-c1535), una de las “ministras” pioneras de la iglesia luterana, alumna del propio Lutero y destacable poeta y compositora de himnos.
No pensaba así del “coral perdido” Alfred Dürr (1918-2011), probablemente la máxima autoridad musicológica de nuestros días en temas “bachianos”, quien desde 1954 hasta su finalización en 2007 dirigió de los trabajos de recopilación de la gigantesca “Neue Bach Ausgabe” la nueva edición completa de la obra de Johann Sebastian Bach publicada por Bärenreiter. Dürr pensaba que la cantata BWV 132 no es que hubiera perdido su coral conclusivo, sino que simplemente nunca lo tuvo. Esto la convertiría en una obra heterodoxa dentro del corpus de las cantatas de iglesia, una experimentación más dentro de tanta literatura experimental como el maestro produjo en su fértil estancia en Weimar. No era la primera cantata sin coro ni sería la última. Ya un año antes había escrito la “revolucionaria” BWV 54 o la 199, y años después, ya en Leipzig, daría luz a joyas sin coro como las BWV 82 y 170
El movimiento inicial a modo de dueto concertante es una extensa aria da capo para soprano, rica en melismas, oboe obligado, cuerda y continuo. Grácil y esperanzado, florido y pregonero, arrebata al texto la inminente llegada del Redentor. Disfrutad de la música y orad con el texto.