sábado, 16 de marzo de 2013

“Ubi Petrus ibi Ecclesia” (donde está Pedro, allí está la Iglesia).


Ya tenemos Papa, la noticia ha corrido de medio en medio, de boca en boca.Nunca me preocuparon las quinielas sobre el futuro Papa, Dios sabe lo que la Iglesia necesita en cada momento y la fe me llevaba a confiar plenamente en Dios.Francisco I es el Papa que ahora necesita la Iglesia, como Benedicto XVI lo ha sido hasta ahora. Nada es la Iglesia sin Cristo y, Cristo jamas renuncio a la Cruz.
La unidad de la Iglesia está arraigada en su unión con Cristo, y su causa de la plena unidad de los cristianos – que siempre hay que buscar y renovar, de generación en generación – está también sostenida por su oración y por su promesa. En la lucha contra el espíritu del mal, Dios nos entregó en Jesús al “Abogado” defensor, y, después de su Pascua, “otro Paráclito” (cfr Jn 14,16), el Espíritu Santo, que permanece con nosotros para siempre y que conduce a la Iglesia hacia la plenitud de la verdad (cfr Jn 14,16; 16,13), que es también la plenitud de la caridad y de la unidad.(Benedicto XVI).

El Señor lo conserve y lo guarde,
y le dé larga vida,
y lo haga dichoso en la tierra,
y no lo entregue
en manos de sus enemigos.
Amén.