El Problema de Afganistan

Durante la Primera Guerra Mundial, el Emir Habibullah Khan, que era manifiestamente anti británico declaró la neutralidad de Afganistán. Hacia la finales de ese conflicto, en 1919, el Emir Habibullah fue asesinado por un desconocido mientras participaba en una cacería y asumió el trono el Emir Amanullah, quien sentía muchas simpatías por los soviéticos pero apoyando el pan-islamismo. Opuesto a las intenciones de Gran Bretaña de controlar la política exterior de Afganistán, lo obligó a afrintar a la Tercera Guerra Anglo-Afgana que perdieron los británicos y fueron forzados a negociar y renunciar a sus pretensiones de controlar la política exterior afgana.

Amanullah se convirtió en héroe y recibió el nombre honorífico de Ghazi. En 1926, se le cambió el título al Emir por el de Padshah (Rey) Amanullah, luego de lo cual y hasta fines de los años 20 trató de modernizar un poco a su país, pero lo que logró fue la pérdida del apoyo popular que desembocó en una revuelta liderada por Habibullah Kalakani, que pronto se convirtió en una guerra civil. Pronto se descubrió que el famoso Coronel Lawrence de Arabia había participado en la rebelión induciendo a los líderes tribales a levantarse en armas contra el Rey Amanullah. Pese a la ayuda soviética, Amanullah fue derrocado en 1929 y se vio obligado a exiliarse en Suiza e Italia donde consiguió asilo político y vivió hasta su fallecimiento en 1960.
NadirMohammad Nadir Shah

Antes, durante la Tercera Guerra Anglo-Afgana de 1919, Mohammad Nadir Shah jugó un importante papel, pero después de la guerra estuvo en desacuerdo con el Rey Amanullah y se exilió en Francia. Ante al alzamiento de Kalakani Nadir Shah abandonó Francia y se dirigió a India para preparar su lucha contra Kalakani. Con ayuda británica y de varios líderes tribales de India venció a Kalakani y tomó Kabul. Engañó a Kalakani haciéndole creer que no tomaría represalias contra él y sus seguidores, pero cuando lo capturó fue ahorcado junto a sus principales jefes. Apaciguadas las cosas y ya controlada la rebelión, Mohammad Nadir Shah asumió el trono convertido en el hombre fuerte de Afganistán.

Nadir Shah expulsó a los asesores soviéticos, estrechó lazos con Gran Bretaña y se convirtió en un tirano. Gracias a su acercamiento con los británicos los problemas fronterizos con India menguaron, pero a condición de la ayuda económica y militar. Las estrechas relaciones de Nadir Sha con los británicos, más su política de enfrentar a las tribus y facciones religiosas hicieron crecer la oposición pues ya el pueblo pensaba que Nadir Shah estaba convirtiendo a Afganistán en una colonia británica gobernada por un déspota. El 8 de noviembre de 1933 Nadir Shah fue asesinado por un estudiante.

El trono fue ocupado por Mohammed Zahir Shah con 19 años de edad, sobrino del asesinado rey. Debido a su corta edad y falta de experiencia política, las decisiones estaban en manos de los tíos del nuevo rey (Sardar Mohammad Hashim Khan y Sardar Shah Mahmud Khan), quienes efectivamente mantenían el control del país. Sardar Mohammad Hashim Khan, era ex embajador en la URSS y asumió el cargo de Primer Ministro. Hashim era en el fondo pro británico, pero estaba en favor de la modernización del país de manera paulatina y moderada, tratando de mantener una cordial relación con los soviéticos.

La política de acercamiento con Gran Bretaña volvió a encender la mecha de los conflictos fronterizos con la India, degenerando en una violencia incontenible. Las incursiones de rebeldes afganos cruzando la frontera le ocasionaron serias bajas a indios y británicos, pese a los ataques aéreos de la RAF y de las fuerzas coloniales que no podían contener al líder afgano el Fakir de Ipi quien dirigía a las fuerzas guerrilleras.

Afganistán se unió a la Liga de Naciones en 1934 después que lo hizo la Unión Soviética para que el pueblo no lo tomara como un apoyo del gobierno hacia los británicos. Ese mismo año y con los auspicios de la Liga, Afganistán, Iraq e Irán arreglaron sus disputas fronterizas con la mediación de Turquía, concluyendo las negociaciones con la firma del Pacto de Saadabad entre los cuatro países, que sellaban así un acuerdo de no agresión y básicamente defensivo, pero poco aplicable dado que ninguno de los países contaba con la industria militar para respaldarlo y menos para protegerlos de agresiones externas.

Como era de suponerse, Gran Bretaña se ofreció a proveer armas y el envío algunos instructores. Afganistán recibió algunos aviones británicos pero para modernizar a las fuerzas armadas afganas era necesario mucho más. Para mantener el equilibrio Hashim Khan compró armas en Checoslovaquia y más aviones y entrenamiento de vuelo en Italia. Para entonces no era ningún secreto la inoperancia de la Liga de Naciones y temiendo que la región pronto estaría sumergida en acciones bélicas por parte de las grandes potencias, Hashim Khan compró más armamento e instaló fábricas para autoabastecerse de lo más elemental, es decir armas ligeras y municiones.

El gobierno de Kabul solicitó créditos y más armas, pero Londres declinó proveer equipos modernos, que por otro lado no estaban disponibles ni para el propio ejército británico que no pasaba de tener unas fuerzas coloniales para mantener el Imperio. En 1935, Hashim Khan volvió la mirada hacia Alemania con quien estrechó lazos de amistad e incrementó las relaciones adquiriendo armas y equipos, aprovechando la oportunidad que brindaron los Juegos Olímpicos de Berlín. Hashim Khan encontró así la forma de crear un equilibrio ante la amenaza soviética y británica, poniendo como contrapeso el poder de Alemania. En previsión a las intensas relaciones comerciales que se avecinaban, Lufthansa abrió una ruta semanal entre Berlín y Kabul. La Organización Todt hizo contratos para mejoramiento y construcción de nuevas carreteras, puentes, campos aéreos y algunas industrias. Berlín y Kabul firmaron un acuerdo para equipamiento y entrenamiento de las fuerzas armadas afganas.

La crítica situación europea hizo que las estrechas relaciones entre Afganistán y Alemania fueran motivo de preocupación para la URSS y Gran Bretaña, pero obviamente ninguno de los dos países estaba en condiciones de hacer nada al respecto y menos oponerse. Obviamente para Hashim Khan su mayor preocupación era enfrentar una invasión soviética. Las fronteras entre Afganistán y la URSS no estaban totalmente delimitadas y existían roces desde muchos años atrás. Por otro lado, la URSS había estacionado un gran número de fuerzas en la región y por tanto se presentaba un situación muy crítica en caso de una agresión que dadas las condiciones del territorio se presentaba como indefendible. Gran Bretaña incluso se sentía impotente para tomar alguna acción en caso de que tal cosa ocurriera.

Al estallar la guerra en Europa Hashim Khan declaró la neutralidad de Afganistán. Pese a los intereses alemanes en el país, Berlín 'reconocía que Afganistán se encontraba dentro de la esfera de influencia de la URSS y Gran Bretaña y por tanto era mejor no hacer nada al respecto aceptando la neutralidad afgana, pero aprovechando los lazos de amistad existentes y la presencia alemana para minar el poder británico en la región. Pero las políticas alemanas no estaban bien coordinadas. Desde el punto de vista económico el Ministro Rosemberg de Política Extranjera estaba satisfecho con el ministro de economía afgano Abdul Majid, pero el Ministro Ribbentrop desde la óptica de Asuntos Exteriores era de la opinión que era necesario deponer a Hashim Khan por ser demasiado pro-británico y reponer al Rey Amanullah que seguía exiliado en Italia. Hitler medió en el asunto y apoyó el régimen existente en Afganistán al mismo tiempo que planeaba incentivar las aspiraciones soviéticas sobre Afganistán, India y el Océano Índico, para alejarlo un poco de Europa.

En 1940, El Estado Mayor General Británico en India propuso el Plan "A" en caso de ataque de la URSS, que era más que nada un plan para proteger a India, más que defender a Afganistán o siquiera repeler a la URSS. Las fuerzas británicas contaban con 5 divisiones de Infantería, una brigada colonial y una división Blindada. Realmente sólo contaban con unas fuerzas efectivas que no sumaban más, que cuatro brigadas efectivas. Como era inejecutable, resolvieron abocarse a un plan alterno más realista que contaba con las cuatro brigadas disponibles.

Con la rendición de Francia, el ministro de economía Abdul Majil se inclinó abiertamente a la causa del Eje, incluso proponiendo incitar a las guerrillas tribales a atacar los puestos fronterizos británicos. En este contexto el Embajador alemán en Kabul le comunicó a Berlín que era muy posible que Afganistán se plegara al Eje siempre y cuando Alemania mediara para garantizar la estabilidad de la frontera con la URSS y que le diera acceso al mar y entregas sustanciales de armas. Sin embargo, no hay indicios de que esas propuestas fueran planteadas por el gobierno afgano.

En setiembre de 1940, el ministro Abdul Majid fue a Berlín y habló de la liberación de "15 millones de afganos que vivían bajo el yugo británico en India". Hizo las mismas propuestas de plegarse a la causa alemana con la condición que se le supliera con las cantidades de armas solicitadas y de una gran extensión de territorio indio que se extendía hasta el Río Indus. Todas esas propuestas se repitieron constantemente hasta el mes de junio de 1941. Berlín nunca respondió de otra manera que no fuera un político acuse de recibo de una propuesta que estaba siendo estudiada.

Mientras tanto la situación en Afganistán la propaganda anti británica y el incremento de la presencia alemana copaba todos los estamentos, a pesar del desagrado que la situación les causaba a los británicos que por doquier se veían acosados. La propaganda anti británica llegó a cruzar la frontera con India. En febrero de 1941, súbitamente el líder independentista indio Subhas Chandra Bose escapó de los británicos y apareció en Kabul, donde fue recibido y acogido por los diplomáticos alemanes. Ayudado por los alemanes, Chandra Bose viajó a Berlín cruzando la URSS y luego trasladado en un submarino a Japón para dirigir a las fuerzas indias que lucharon al lado de los japoneses contra los británicos.

Sin embargo la Organización Todt se mantuvo operando. En abril de 1940 se había incorporado el Capitán Morlock de la Abwher que llevó dos toneladas de armas personales un cañón antiaéreo de 20mm y municiones. Morlock montó operaciones de exploración en la frontera con India en preparación a una serie de actos de sabotaje e insurrección, todo cubierto como si fuera una misión médica para el tratamiento de la lepra. Morlock se puso en contacto con el Fakir de Ipi con quien planificó actos de sabotaje que dieron como resultado la destrucción de puentes, una estación de radio e hicieron incursiones dentro de territorio indio.

Después de los sucesos de Iraq, donde un golpe de Estado cercó a las fuerzas británicas en el aeropuerto de Habbaniyah, el ministro Abdul Majid, que recibía atención médica en Berlín, reiteró sus propuestas de cooperación con Alemania y apoyo a los iraquíes proponiendo enviarles armas a través de Afganistán, como si fueran envíos dirigidos a Kabul, al no poder hacerlo por Turquía debido a los términos del Pacto de Saadabad que explícitamente lo prohibían. Pero, luego que los británicos sofocaron el alzamiento en Iraq debido a la indecisión de Hitler, quien estaba inmerso en la preparación de la Operación Barbarossa, las propuestas afganas se enfriaron.

Después de la invasión alemana a Rusia, la situación política en el Medio Oriente cambió diametralmente. La Unión Soviética y Gran Bretaña se convirtieron en Aliados y rodeaban todo el Medio Oriente, mientras las aspiraciones británicas para controlar los suministros de petróleo de la región eran una cuestión de vital importancia para el Imperio. En contra de las recomendaciones de los expertos militares, Hitler se despreocupó de Afganistán y el gobierno afgano se encontró ante la realidad que indicaba que el poder de Alemania, involucrado ahora en la URSS, no era lo suficientemente grande como para poder ocuparse del Oriente Medio.

En julio de 1941, ocurrió algo que no está bien esclarecido. Por un lado se dice que una patrulla de paracaidistas británicos emboscaron a los hombres de Morlock quienes fueron traicionados por los guías sobornados por los ingleses. Por otro lado hay informes que dicen que dos científicos alemanes fueron muertos al tratar de ponerse en contacto con el Fakir de Ipi tras las fronteras en territorio indio. Las autoridades afganas no pudieron esclarecer los hechos, pero los agentes alemanes trataron de fomentar una rebelión en la frontera con la URSS.

Afganistán se encontró entre la amenaza soviética y los intereses británicos tratando de hacerse del poder. La mejor opción de Afganistán era limar asperezas con los británicos aunque no había ni las más remotas posibilidades de que los británicos se peleasen con los soviéticos por causas de Afganistán. Los afganos estaban virtualmente entre dos fuegos y los temores se convirtieron en realidad cuando fueron invadidos simultáneamente por fuerzas soviéticas en el norte y británicos en el sur. En octubre de 1941, al gobierno afgano no le quedó otra alternativa que acceder a las demandas de soviéticos y británicos, tal como había ocurrido en los países vecinos. Italianos y alemanes fueron expulsados de Afganistán y sus propiedades fueron puestas en custodia por los invasores.

La neutralidad de Afganistán existía sólo en el papel, los alemanes e italianos que pudieron escapar cruzaron la frontera con Turquía, 206 diplomáticos y oficiales italianos y alemanes acogiéndose a la neutralidad de Afganistán y su estatus de diplomáticos fueron invitados a abandonar el país en Peshawar, Karachi, Basra, y Bagdad bajo promesa de libre tránsito. Las reducidas delegaciones italiana y alemana que permanecieron en sus embajadas fueron expulsadas en setiembre de 1943.

Pese a las presiones, Afganistán nunca rompió relaciones con Alemania manteniendo su neutralidad y su delegación diplomática en Berlín hasta el final de la guerra. Dos años pasaron mientras los afganos esperaban inútilmente que algún día aparecieran los Panzers alemanes por la frontera norte, para declararles la guerra a los Aliados e invadir la India. Por el contrario, la historia cambiaría a partir de 1945, cuando los británicos acabaron con las pretensiones afganas de reivindicar territorios indios, dividiendo a la India y creando Pakistán y Bangladesh.

Bibliografía

- Hirszowicz, Lukasz. The Third Reich and the Arab East. London: Routledge & Kegan Paul, 1968