"Libertad, cuantos crímenes se cometen en tu nombre."Ataque frontal a la figura de San Josemaría Escrivá


"El terror no es mas que la justicia rápida, severa e inflexible"

Tanto el titulo como esta primera sentencia atribuida al ciudadano Robespierre, nos llevan al lenguaje revolucionario de la Francia pre napoleónica .En el caso que nos acontece, no es Robespierre el que imparte justicia, sino el ciudadano filosofo “Aramayona” que en su artículo de la edición del miércoles 18 de febrero de 2009 del Periodico de Aragón corta , pega, sesga y finalmente condena al abyecto, malvado y franquista ciudadano Josemaría Escrivá de Balaguer. Por ejemplo, cuando dice que Escrivá propone como programa de conducta la santa intransigencia, hay que comprender que “Camino es un todo” y no se puede reflejar como “programa de conducta” un punto perteneciente a un capítulo cualquiera , sacándolo de su contexto, pues anterior al punto 398 , el 395 nos dice “Aquel hombre de Dios, curtido en la lucha, argumentaba así: ¿Que no transijo? ¡Claro!: porque estoy persuadido de la verdad de mi ideal. En cambio, usted es muy transigente...: ¿le parece que dos y dos sean tres y medio? —¿No?..., ¿ni por amistad cede en tan poca cosa?
—¡Es que, por primera vez, se ha persuadido de tener la verdad... y se ha pasado a mi partido”
El 396 “ La santa intransigencia no es intemperancia.” Y el 397 “Sé intransigente en la doctrina y en la conducta. —Pero sé blando en la forma. —Maza de acero poderosa, envuelta en funda acolchada.
Sé intransigente, pero no seas cerril”.
Quizá ahora se vea como siguiendo las pautas de aquellos lideres de la revolución francesa que cambiando puntos y comas en los mas pueriles escritos , podían llegar a condenar a muerte a cualquiera por enemigo de la revolución.
Tambien la ignorancia puede hacer daño cuando maliciosamente se pretende hacer juício de alguien. Acusar por ejemplo a alguien de feminista cuando empea el aserto “sé viril”, cuando viril tiene tambien como definición según el diccionario de la RAE “ Caja de cristal con cerquillo de oro o dorado, que encierra la forma consagrada y se coloca en la custodia para la exposición del Santísimo, o que guarda reliquias y se coloca en un relicario” con lo que eso significa para el creyente, considerarse ni mas ni menos que portador del mismo Cristo. Tampoco se puede acusar de ir contra el amor humano –que no de bestias como el del mulo y la mula- a quien se ha expresado de esta forma “Y yo no puedo menos de bendecir ese amor humano, que el Señor me ha pedido a mí que me lo niegue. Pero lo amo en los demás, en el amor de mis padres, en el vuestro, en el de los cón­yuges entre sí. Ahora, ¡quereos de verdad! Y como os aconsejo siempre: marido y mujer, pocas riñas. Más vale no enredar con la felicidad. Ceded vosotras un poquito. Él cederá también.” Por último pues no quiero extenderme demasiado, de Jesús Ynfante –al que se refiere nuestro filosofo como fuente de sabiduria y al que yo recuso como juez dada su animaversión personal al Opus Dei- dijo en su día Jose María Ruíz Gallardón “…El libro de Jesús Ynfante ha destrozado -permítaseme el vulgarismo- un gran tema, un tema que necesita con urgencia de un tratamiento adecuado, a la altura de la Obra misma. Repito, la imagen social del Opus Dei nos complacerá o no, la juzgaremos buena o mala, pero no merece, como todo y único análisis, una injuria en cuatrocientas cincuenta y una páginas. Y me importa dejar clara una cuestión. No estoy escribiendo una crítica o un análisis del Opus Dei. No es esa mi tarea en estos momentos. Pero no es posible olvidar, si queremos entendernos, que el Opus Dei, aparte de su dimensión religiosa -materia acerca de la cual me siento especialmente lego-, presenta una apariencia social, una actividad actuante, adecuada o no, que, ya de por si, constituye un hecho sociológico de primera magnitud. Una obra seria -y la estamos esperando porque la clasificación de los supuestos básicos de nuestra sociedad parece exigirla- tiene que enfrentarse con este tema y tratar de darle lúcida explicación.)

Termino aquí , no sin antes invitaros a buscar la verdad con esta recomendación del abyecto San Josemaría “Las últimas metas de la prudencia no son la concordia social o la tranquilidad de no provocar fricciones. El motivo fundamental es el cumplimiento de la Voluntad de Dios, que nos quiere sencillos, pero no pueriles; amigos de la verdad, pero nunca aturdidos o ligeros. «El corazón prudente poseerá la ciencia» (Pr 18, 15); y esa ciencia es la del amor de Dios, el saber definitivo, el que puede salvarnos, trayendo a todas las criaturas frutos de paz y de comprensión y, para cada alma, la vida eterna (Amigos de Dios 88).”
Para conocer su obra: