jueves, 7 de junio de 2018

Mirando a las estrellas



Mirando las estrellas me di cuenta, que en cada una de ellas existe un paraíso. Mirándolas a ellas descubrí la infinidad de cosas que perdemos.
Ellas que están allá, tan lejos de éste mundo, al menos sobreviven con su pequeño brillo; y nosotros aquí, tan llenos de momentos, nos sentimos morir cuando algo se termina.
Mirando las estrellas comprendí el valor que no damos a la vida. Cuando ésta sin querer nos quita cosas, pensamos que es injusta y olvidamos que sin ella no seríamos quienes somos.
Hoy sin pensar vi volar una estrella en su gran mundo. . . La vi volar sin rumbo y la noté perdida.
Me di cuenta que a veces no sólo en éste mundo existe soledad . . . que ellas también la sienten, como cualquier persona, pero al menos siguen brillando, buscando una razón para salir de ella.
En cambio, nosotros, pensamos que estar solos es el fin de la vida; y no nos damos cuenta que a veces la soledad nos ayuda a encontrar respuestas que no estaban..…
Mirando las estrellas pude ver, que la felicidad llega en cualquier momento. . . que todo se termina en éste mundo, hasta lo más hermoso, hasta lo más molesto y doloroso.
Hoy mirando una estrella, sentí el calor de aquel amor que se fue... Y descubrí que en ella están los sueños, los besos y aquel tiempo que se perdió algún día…
Comprendí que el amor tiene un millón de vueltas… Que a veces nos sorprende, nos da felicidad, y a veces se transforma en lo peor que hay…
Mirando una estrella, crecí un poquito más. Aprendí a sonreír, y a ver la realidad. Mirando una de ellas, pude ver la verdad:
que no sirve el ORGULLO cuando existe AMISTAD;
que no sirve LLORAR cuando un amor se va;
que no vale la pena aprender a CALLAR;
que no existen FRONTERAS cuando tenemos VIDA ;
que la Virgen María es la estrella que me lleva al Paraiso;
que la vida lejos de Jesús es demasiado triste y sin sentido.
¡ ¡ ¡ ¡ QUE APRENDER A VIVIR, ES LO MEJOR QUE HAY ! ! ! !

ORACIÓN:
Aquí estoy aquí, Señor. Pongo mi vida a tus pies. Sé que no soy digno de estar aquí, delante de Ti; sin embargo, creo que Tú me amas y quieres que esté contigo. Confío en tu misericordia y en la alegría que te da verme. Te amo y, aunque mi vida sea un desastre, quiero que sea un nido de amor donde Tú puedas reposar y amar en mí a los que me rodean. Gracias por todo, Jesús, y ayúdame a escucharte.