Misrere mei ,Deus; Misericoria Señor (Ps 51)


El mes de noviembre es dedicado por la Iglesia Católica a los fieles difuntos, concretamente lo dedica a orar por las almas que aun no alcanzado la divina bienaventuranza y están en proceso de purificación, es decir las almas que se encuentran en el Purgatorio. Al hilo de esta maravillosa obra de Allegri, me ha venido a la memoria la obra de Gustavo Adolfo Becquer "El Miserere". Meditar sobre las realidades futuras, meditar sobre la muerte y la vida despues de la muerte, ayudan a comprender mejor nuestra existencia. Meditar el Salmo 51 que es la sustancia de tantos y tantos misereres , hace que uno descienda de ese pedestal sobre el que a veces nos elevamos y, nos hace descubrir una realidad que tan claramente nos describió Jorge Manrique en las "Coplas por la Muerte de su Padre", nadie se queda en este mundo y a su vez por medio de la virtud de la esperanza cristiana tenemos la certeza de que la muerte no es un parentesis entre la nada y la nada, no es un hachazo inexorable que malogre el vivir, para el cristiano la vida no se pierde, se transforma "Vita Mutatur non Tollitur". No hay que tener un sentimiento tragico de la muerte, como tampoco hay que tenerlo de la vida.


“Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir / allí van los señoríos / derechos a se acabar / e consumir; / allí los ríos caudales / allí los otros medianos /e más chicos, / que allegados, son iguales / los que viven por sus manos / que los ricos”.