Humildad

No puedo hacer nada solo; mi voluntad,por mucho que quiera ejercitrla , no basata; mis planes por muy sistematicamente concebidos que esten fracasan todos. As, no hay nada que hacer si no ponerse en manos de Dios, verdadera y totalmente, de modo tal que Él pueda utilizar o rechazar, segun su divina sabiduria, cualquier capacidad mia para servirle. Y puesto que no puedo verle o conversar con Él, me vuelvo a Jesucristo, el Mediador, para que me guíe y me ayude. He aquí Señor mi pobre corazón, que atraves de tu bondad ha concebido muchos deseos vehementes, pero es demasiado débil para ponerlos en practica si Tú no me otorgas tu gracia celestial. Esto es lo que pido, Padre Misericordioso, a tí por medio de la Pasión de tu Hijo, a quien consagro este y todos mis dias.