"El canto de la Sibila"





La noche del 22 de diciembre en la Catedral de Palma de Mallorca se celebra un legendario ritual que hunde sus raíces en la Edad Media pero cuyo origen primigenio se remonta a la Antigüedad: el Canto de la Sibila.
Este espectáculo litúrgico forma parte de los Maitines de Adviento y se celebra también en casi todas las iglesias insulares, además de otras poblaciones mediterráneas como las valenciana Onteniente y Gandía, la italiana Alguerol, etc. Es en Mallorca, sin embargo, donde está protegido como Bien Inmaterial de Interés Cultural desde 2004. Si reservas algún vuelo a la isla para esas fechas tendrás ocasión de asistir a la representación en la Seu. Es improbable que haya problemas en invierno pero, por si acaso, puedes reservar hotel en la ciudad.
Las sibilas eran unas ancianas vírgenes de la Grecia Clásica que habían sido dotadas por el dios Apolo de la facultad de predecir el porvenir. Aparecen en numeroso textos como La Eneida o Las Bucólicas y aunque las más famosas fueron Eritrea, la Sarda, la Cumana y la Helespóntica, pronto todas las ciudades quisieron tener la suya propia. Una de sus típicas profecías anunciaba el fin del mundo, por eso el cristianismo no dudó en reaprovechar el asunto y dirigirlo hacia la amenaza del Apocalipsis y el Juicio Final (de ahí que en algunos sitios se represente el Canto acompañado de la Danza de la Muerte y las Parcas); la Navidad era el momento perfecto porque así el nacimiento de Jesús servía como última esperanza.