Fallecen cinco militares en Hoyo de Manzanares

Como homenaje a mis compañeros caidos, y haciendo honor al título de este blog, voy a rendirles mi singular homenaje con este artículo inedito y que refleja algo que solo los hombres y mujeres podemos llegar a comprender tras sobreponernos a situaciones extremas. Yo jamas podré olvidar aquella noche en el Campo de Maniobras de Viator (Almería) hace ya una eternidad, cuando por primera vez un proyectil de 105 mm. de un carro de combate AMX-30 se quedó en el interior de la recámara, era un proyectil rompedor, es decir de fragmentación en cientos de pedazos de un acero candente. Apliqué el procedimiento de emergencia para intentar que el disparo se efectuara y también falló. Quedaba lo último, abrir la racamara y extraer el proyectil, dije a mi tripulación que saliera del Carro de Combate y cerrAran las escotillas y en esa soledad accione la palanca que abre la recamara, el proyectil salió y yo estoy aquí contandolo, pero en aquellos instantes me encomendé a Jesucristo pues solo Él sabía lo que ocurriría.

UNA PROFESIÓN DONDE LO TRASCENDENTE IMPORTA


Si del hombre se niega o desnaturaliza el ser espiritual, por una mera reducción a pura experiencia sensitiva, objetiva o representable como en el Empirismo clásico, o subjetiva o irrepresentable, como en el Existencialismo actual, todos los esfuerzos por comprender su existencia en clave del humanismo integral, quedan reducidos a cenizas pues, como un pez no puede sobrevivir sin el agua, el humanismo agoniza si se le priva al ser de su aspecto trascendente.

Pero pàra el hombre de milicia, no existe tal dicotomía; siempre ha sido consciente de la trascendencia de su ser:

“…Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos descansamos. (Jorge Manrique79)

Inmortales versos los de Jorge Manrique , hombre de milicia y de letras, cualidades ambas que han caracterizado a lo largo de los siglos a muchos de aquellos que hicieron de su vida un servicio .

A lo largo de la historia, ha tenido el soldado bien presente que su entrega exige el inmolarse si es preciso con la confianza en que la muerte no es el final de la existencia y este noble ideal ha ido plasmándose en las tradiciones e ideales que animan y configuran el actuar de todo aquel que asiente a la llamada de la vocación.

Uno de nuestros emotivos himnos titulado “La muerte no es el final”, compuesta en origen por el sacerdote Cesáreo Gabaraín Azurmendi, fue adaptada por el a la sazón Comandante D. Tomás Asiaín Magaña director en aquel entonces de de la sección de música de la División de Montaña ―Navarra‖

D. Narcis Serra Serra, en aquel entonces, Ministro de Defensa, la incorporo como himno oficial en la ceremonia del acto a los caídos en 1983. Aunque el impulsor de dicho proyecto fue el Excmo. Sr. Teniente General Álvarez de Tejada.

Una de las estrofas del citado himno, es fiel reflejo de esa certeza en la que el humanismo se configura como sendero del perfeccionamiento consciente y libre del ser espiritual finito en busca del Ser trascendente infinito

La muerte como evento y en lenguaje científico, no es más que un suceso como resultado de la incapacidad orgánica de sostener la homeostasis. Dada la degradación del ácido desoxirribonucleico contenido en los núcleos celulares, la réplica de las células se hace cada vez más costosa.

Pero la muerte no pone fin a la vida porque el hombre está hecho esencialmente para la verdad, la bondad y la belleza trascendentes. La razón de la esperanza de todo hombre se basa en que tras la muerte la vida no termina, sino se transforma; así nos lo confirma aquel adagio latino “Vita mutatur,non tollitur".

Fruto de ese convencimiento se entonan esos versos que hacen temblar al soldado mas veterano.

…”En tu palabra confiamos

Con la esperanza que Tú

Ya lo has devuelto a la vida,

Ya lo has llevado a la luz”…

La vida no termina, se transforma y, es por esa esperanza en la vida que no acaba; la que trasciende al dolor al sufrimiento y a la muerte, por la que un soldado se enfrenta a su destino sin temor tal como han glosado escritores y poetas dando forma a dicho sentimiento:

“Por ti, Patria, por ti sola, mi vida a los mares di; por ti el peligro ofrecí mis obras y pensamientos”. (Himno Armada Española).

“Y si morir por ti preciso fuera combatiendo por tu honor orgulloso esperaré mi fin luchando con ardor.”(Himno AGM)

“Si al caer en lucha fiera ven flotar victoriosa la Bandera ante esa visión postrera orgullosos morirán. Y la Patria, al que su vida le entregó en la frente dolorida le devuelve agradecida el beso que recibió”.(Himno del Arma de Infantería)

“Tremolemos muy alto el Estandarte, sus colores en la cumbre brillarán, y al pensar que con él está la Muerte nuestras almas con más ansia latirán”.(Himno de la Artillería )

“A España ofrecida, tengo muerte y vida como quien las juega en un lance de gloria y honor la aurora me lleva como un nuevo amor”. (Himno del Ejército del Aire).

No es sencilla nuestra vida, una vida donde el peligro es compañero de fatigas y la muerte es una realidad con la que se vive pero a la que se ponen todo tipo de trabas en nuestro quehacer cotidiano.

Una vida que bien la definió Alonso Quijano cuando aquel caminante le confiesa :

"Paréceme, señor caballero andante, que vuestra merced ha profesado una de las más estrechas profesiones que hay en la tierra, y tengo para mí que aun la de los frailes cartujos no es tan estrecha".

"Tan estrecha bien podía ser -respondió nuestro don Quijote-, Porque, si va a decir verdad, no hace menos el soldado que pone en ejecución lo que su capitán le manda que el mesmo capitán que se lo ordena. Quiero decir que los religiosos, con toda paz y sosiego, piden al cielo el bien de la tierra; pero los soldados y caballeros ponemos en ejecución lo que ellos piden, defendiéndola con el valor de nuestros brazos y filos de nuestras espadas; no debajo de cubierta, sino al cielo abierto, puestos por blanco de los insufribles rayos del sol en verano y de los erizados yelos del invierno. Así que, somos ministros de Dios en la tierra, y brazos por quien se ejecuta en ella su justicia. Y, como las cosas de la guerra y las a ellas tocantes y concernientes no se pueden poner en ejecución sino sudando, afanando y trabajando, sílguese que aquellos que la profesan tienen, sin duda, mayor trabajo que aquellos que en sosegada paz y reposo están rogando a Dios favorezca a los que poco pueden".

Tambien D,Quijote se enfrentó a la muerte y lo hizo con valentía y esperanza,recuperada la consciencia en su lecho de muerte. Aunque personaje de ficción, siempre los hombres de armas, nos hemos identifícado de alguna manera con dicho personaje cuya vida, resume en el epitafio que para su postrer morada escribió el bachiller Sansón Carrasco:

“Yace aquí el Hidalgo fuerte

Que a tanto estremo llegó

De valiente, que se advierte

Que la muerte no triunfó

De su vida con su muerte.

Tuvo a todo el mundo en poco;

Fue el espantajo y el coco

Del mundo, en tal coyuntura,

Que acreditó su ventura

Morir cuerdo y vivir loco”.

Sergio Valdepeñas Martín Buitrago, sargento primero del Ejército de Tierra, de la brigada acorazada número 12 de El Goloso (Madrid). Nacido el 8 de enero de 1976 en Madrid y soltero, el sargento primero estuvo destinado en misiones internacionales como ISAF (Afganistán), UNIFIL (Líbano), Bosnia y Kosovo.


Mario Hernández Mateo, era sargento del Ejército de Tierra de la brigada acorazada número 12 de El Goloso (Madrid), nació en Madrid el 10 de octubre de 1977, era soltero, y estuvo destinado en misiones internacionales como Kosovo, ISAF (Afganistán) y Bosnia.

También destinado en El Goloso, Miguel Ángel Díaz Ruiz, era cabo del Ejército de Tierra. Nació en Salamanca el 12 de abril de 1985, estaba soltero y estuvo destinado en UNIFIL (Líbano) y Kosovo.

Víctor Manuel Zamora Letelier, sargento primero de Infantería de Marina de la Armada estaba destinado en la Brigada de Infantería de Marina. Nació el 12 de octubre de 1966 en Chile, de nacionalidad española y soltero, con una hija, ha participado en misiones internacionales como UNIFIL (Líbano) y Bosnia.

Javier Muñoz Gómez, cabo primero de Infantería de Marina de la Armada estaba destinado en la Brigada de Infantería de Marina. Nació en San Fernando (Cádiz) el 28 de junio de 1974 y casado, con una hija, ha participado en misiones internacionales como Bosnia-Herzegovina, Líbano y Haití.


DESCANSAD EN PAZ COMPAÑEROS Y QUE VUESTRA PAZ ,SEA NUESTRO DESCANSO, AMÉN