A Jesus con Pedro por María


Un celeste fulgor llamó en los prados
a Jacinta, a Francisco y a Lucía:
callaron los pastores asombrados
escuchando el mensaje de María.

Que oraran por los pueblos extraviados,
la dulce Virgen Blanca les decía;
que lloraran los hombres los pecados,
con piedad maternal les repetía.