sábado, 27 de febrero de 2010

Tu me mueves Señor


Pertenecer a la Iglesia, vivir en la Iglesia, ser Iglesia; tal vez no suponga una persecución clara y directa, pero si que puede llevar al miedo, al cansancio, a la preocupación...¡No te dejes llevar por estas tentaciones!. Abre de par en par las puertas a Cristo.
(Juan Pablo II)

Pero...¿donde esta Cristo? te propongo un ejercício muy simple , cunado estes delante de alguien cierra los ojos y al abrirlos trata de imaginar  que no eres tu quien mira , sino aquel Jesús que perdonó a la ramera, que se compadecio de la viuda de Sarepta, que lloró ante la tumba de su amigo Lazaro, que se compadecía de la miseria de las multitudes que acudian a Él; que pidio perdón al Padre por los que lo crucificaron injustamente...¿es ahora igual la mirada? en tu projimo y en el mio está Cristo..."Padre perdonales porque no saben lo que hacen".
Y di entonces con alegría "En mi pobreza , en mi fragilidad, en este barro mío de vasija rota, colocame señor unas lañas, con mi dolor y con tu perdon sere aún mas fuerte y estare mas lleno de Gracia que antes"