domingo, 6 de diciembre de 2009

Testimonio de la madre de un sacerdote

sábado 5 de diciembre de 2009

Esta es un relato de mi madre para un blog que se llama
www.madresdesacerdotes.blogspot.com.

En este lugar es donde pusieron el cuerpo del Señor y desde donde resucitó. Los franciscanos encima de esta lápida ponen un altar, y ahí tenemos la oportunidad de decir la Santa Misa en algunas ocasiones. Es una ocasión especial que tuve la ocasión de vivir con mis padres. Lo cuentan ellos:
"Somos padres de sacerdote. Nuestro hijo vive en Jerusalén. En un principio nos preocupó que fuese a esas tierras tan conflictivas. También nos daba pena –como es lógico- tenerle tan lejos. Ya han pasado tres años, y por lo que nos cuenta, está encantado. Nosotros estamos contentos de verle feliz. De todas formas somos conscientes de que su vida allí y su trabajo no son fáciles. Además del inglés, tiene que aprender los idiomas de aquellas tierras, como son el árabe y el hebreo. Ha comenzado con el árabe. Son muy necesarios estos idiomas pues allí hay mucha gente que sólo habla su propia lengua.
Hemos ido a verle alguna vez, y con él hemos vivido experiencias muy bonitas. Una que recordamos especialmente emocionados fue cuando -en un viaje que hicimos a Jerusalén- nos sorprendió con que había conseguido reservar para celebrarnos una Misa en el Santo Sepulcro. Ya conocíamos ese lugar tan impresionante, donde Nuestro Señor estuvo muerto y desde donde Resucitó. Fue en una peregrinación. Cuando lo visitamos, como había mucha gente, tuvimos que hacer cola un buen rato, y cuando nos llegó el turno, casi sólo pudimos entrar, besar la tumba, rezar rápidamente, y salir.
Llegó el día de la Misa. Muy temprano por la mañana. llegamos a la Basílica del Santo Sepulcro. Por el status quo que hay en ese lugar Santo sólo se permite celebrar en la tumba muy pronto por la mañana. Nuestro hijo fue a la sacristía para a revestirse. Cuando salió le seguimos, y nos metimos delante de él nosotros solos dentro del Santo Sepulcro. Los franciscanos -que son los encargados de los Santos Lugares- habían preparado con detalle todo para la Misa. Encima del Sepulcro pusieron una hornacina con el mantel. Las velas estaban ya encendidas, y también se encontraban preparados sobre el altar el cáliz, la patena y todo lo necesario para la celebración. Se trata de un espacio reducido, y allí estábamos los tres, viviendo un momento impresionante.
La Misa empezó y la emoción también. Yo no paré de llorar de la impresión que me producía ver a nuestro hijo consagrando donde Jesús Resucitó. Cuando dijo las palabras de la Consagración, Jesús se hizo presente con su cuerpo glorioso. Él estaba allí, había venido a ese lugar, como cuando lo hizo al Resucitar hace dos mil años.
Sin duda es una de las experiencias más bonitas e inolvidables que hemos vivido nunca."