Al mundo lo salvará la ternura que nace del amor

Los astronautas del Apolo VIII, avanzan vertiginosamente hacia la luna a trescientos cincuenta mil kilómetros de la Tierra contemplan nuestro planeta. Tiene un color azulado, pero les parece una bola diminuta de en medio del espacio infinito. Allí, millones de hombres, muchos en guerra, muchos en paz, pero desentendidos de los demás hombres de la tierra.
En estos momentos Frank Borman, uno de sus tres tripulantes, pronuncia con una confianza lleno de asombro la oración que retumba en los espacios inmensos, y escuchamos en nuestro planeta:

"Señor, concédenos la posibilidad de ver tu amor en el mundo,a pesar de los defectos humanos,

concédenos la fe, la confianza , la oración, la bondad, a pesar de nuestra ignorancia y flaqueza .

Concédenos seguir orando con un corazón comprensivo y muéstranos lo que cada uno de nosotras puede hacer para facilitar que venga a nuestro mundo la paz universal".