domingo, 20 de agosto de 2006

Granada y Boabdil

En Granada pasé un tiempo de mi vida inolvidable, al pie de la Alhambra, junto al rio Darro, se encuentra un paseo concido como el paseo de los tristes su nombre se debe al hecho que anteriormente los cortejos fúnebres pasaban por aquí antes de subir al cementerio detrás de la Alhambra. Cuando al anochecer me sentaba en alguno de los veladores desde los que se observaba el palacio, comprendía la tristeza del rey Boabdil cuando fue expulsado de esta ciudad-paraiso.
Tras arrebatar los Reyes Católicos el último reducto de la dominación musulmana a Boabdil (Mohamed Abu Abdalahyah); el rey moro y su séquito fueron desterrados de Granada y les fue cedido un pequeño territorio en las áridas Alpujarras, donde aguantarían aún unos años. La caída de Granada se debió a la despreocupación de Boabdil por la defensa de Granada y su afinidad a las fiestas y al ocio. Camino a su destierro, Boabdil no osó girar la mirada hacia Granada, y sólo cuando estuvo a mucha distancia, sobre la colina conocida por El Suspiro del Moro se detuvo y observando por última vez su palacio... suspiró, y rompió a llorar. , y fue su propia madre quien le dijo: "Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre".