viernes, 2 de junio de 2006

¿Miedo al sufrimiento?


Mirando los noticieros durante el dia de hoy se repetian una y otra vez las escenas del sepelio de la popular cantante Rocio Jurado. Percibía caras de desesperación, dolor , rabia incontenida por perder aquello que se ama , legitimos todos ellos pero una pregunta me ha surgido, ¿estamos preparados para el trance de la muerte?, ¿porque tanto panico a sufrir?.

Hemos creado una sociedad basada en el presente, en el disfrute cotidiano, donde el tener , el obtener, el poseer y el disfrutar de todo ello nos ha hecho perder el sentido de la trascendencia.

No se habla de la muerte, es como un tabú. Que paradoja, ocultar el conocimiento de nuestro final en la tierra. Cuando era un niño y viva en un pueblo, la muerte formaba parte de la vida cotidiana. No existian los tanatorios , las personas morian en sus casas junto a los suyos y, las campanas de las iglesias nos hablaban de la agonia de nuestros vecinos invitandonos a elevar una oración para ayudarle a bien morir.

La muerte asusta , el sufrimiento repugna y el sufrimiento escandaliza con frecuencia y se levanta ante muchos como un inmenso muro, muro que les impide ver a Dios y su amor infinito por los hombres. ¿Porqué no evita Dios todopoderoso tanto dolor aparentemente inútil? .

El dolor es un misterio y, sin embargo el cristiano con fe sabe descubrir en la oscuridad del sufrimiento, propio o ajeno, la mano amorosa y providente de su Padre Dios que sabe más y ve más lejos, y entiende de alguna manera las palabras de San Pablo a los primeros cristianos de Roma: para los que aman a Dios, todas las cosas son para bien, también aquellas que nos resultan dolorosamente inexplicables o incomprensibles.(1)

A unos, el sufrimiento los acerca a Dios, ya que saben recibirlo con fe, reconociendo en esa sacudida una llamada a unirse a la Cruz redentora. A otros, los aleja, pues los lleva a dudar de la bondad del Señor que siendo omnipotente permite el sufrimiento; llegan incluso a aducir esa dolorosa experiencia como motivo para negar la existencia del Creador o, sin llegar a tanto, para cerrarse a la posibilidad de confiar en su amor paternal. La verdad está en que Dios, amándonos, permite esa prueba porque aunque sea por razones que se nos escapan constituye parte del camino del hombre hacia la felicidad.(2)

¿Cómo es posible estar alegres ante la enfermedad y en la enfermedad, ante la injusticia y sufriendo la injusticia?; ¿No será esa alegría una falsa ilusión o una escapatoria irresponsable?: ¡no! La respuesta nos la da Cristo: ¡sólo Cristo! Sólo en El se encuentra el verdadero sentido de la vida personal y la clave de la historia humana. Sólo en Él en su doctrina, en su Cruz Redentora, cuya fuerza de salvación se hace presente en los Sacramentos de la Iglesia encontrareis siempre la energía para mejorar el mundo, para hacerlo más digno del hombre, imagen de Dios, para hacerlo más alegre.

Que suerte la del creyente, su esperanza lo lleva de la inexistencia a la vida que no tiene fin. Que drama el del no creyente , su deseperación lo lleva de la vida a la nada...¿y a tí?

(1) Francisco Fernandez Carvajal.Hablar con Dios

(2) Javier Echevarria. Itinerarios de vida cristiana