Origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

 Si alguien me preguntase si Jesucristo sufre , sin lugar a dudas le diría que sí, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, no por conversión de la divinidad en cuerpo, sino por asunción de la humanidad en Dios (Simbolo Atanasiano).
Ante los continuos desprecios a la vida  manifestados en el aborto, la guerra, el hambre; ningun corazón de carne puede pasar impasible y si en nosotros esto causa sufrimiento, en el corazón de hombre de Jesucristo, este sufrimiento es infinito y necesita de nuestro arrepentimiento y de nuestro consuelo
Jesus se manifestó a Santa Faustina Kowalska pidiendole que difundiera la devoción a su Divina Misericordia  "Por tu dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero" era una época dificil estaba en pleno apogeo la II Guerra Mundial. 
Podemos encontrar un paralelo entre los poderosos mensajes que Jesús revela a Santa Faustina: sobre la Divina Misericordia y a Santa Margarita: sobre la devoción al Sagrado Corazón. A través de ellas Dios nos manifestó y nos dio a conocer Su Misericordia encerrada en Su Sagrado Corazón.
Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella.
Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.
Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).
2. Pondré paz en sus familias.
3. Los consolaré en todas las aflicciones.
4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus empresas.
6. Los pecadores hallarán misericordia.
7. Los tibios se harán fervorosos.
8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.
12. La gracia de la penitencia final: es decir, no m
orirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.