Palabras vanas en un debate insustancial


Con ¡cuán vacua locuacidad! nos castigaron ayer durante el Debate del Estado de la Nación, nuestros próceres líderes. No puedo ni debo generalizar así que me expresaré en forma singular. Lo que yo esperaba era el reconocimiento de una forma tácita, de la incapacidad en que se encuentra el Gobierno de la Nación para salir de este atolladero, negado hasta la saciedad ,y tan solo reconocido cuando la evidencia era aplastante es decir, la crisis económica actual, con cuatro millones de parados, con familias rotas por el golpe que les ha supuesto y con una juventud que observa cada día sus flamantes titulaciones pensando si les ha valido la pena el esfuerzo de obtener una cualificación profesional. La solución pasa por donde siempre, paciencia para el que sufre, píldoras abortivas para las adolescentes –eso sí para situaciones de emergencia en las cuales se sospecha que un ovulo ha sido fecundado y puede dar lugar a la gestación y el nacimiento del ser mas precioso de la creación ¡¡¡EL HOMBRE!!!.
No voy extenderme mas porque cada cual habrá hecho su propia valoración de la situación. Yo finalizo con estos versículos del salmo ocho:



Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

6Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:

8rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

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