Realmente su fe sostuvo a la primera comunidad


Después de que Jesús es colocado en el sepulcro, María "es la única que mantiene vida la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso y sorprendente de la Resurrección" (Catequesis durante la audiencia general del 3 de abril de 1996, n. 2: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 5 de abril de 1996, p. 3). La espera que vive la Madre del Señor el Sábado santo constituye uno de los momentos más altos de su fe: en la oscuridad que envuelve el universo, ella confía plenamente en el Dios de la vida y, recordando las palabras de su Hijo, espera la realización plena de las promesas divinas.