miércoles, 1 de abril de 2009

En respuesta a las afirmaciones de la Señora Carmen Monton


El domingo es para descansar, para estar con las amistades, para divertirse, para leer, para comer paella con la familia… no para gritar en contra de los derechos civiles.

La jerarquía de la Iglesia ha hecho un llamamiento para el domingo, veremos quién se une a esta nueva cruzada en contra de los DERECHOS DE LAS MUJERES. Y lo pongo con mayúsculas para que quede claro que es de eso de lo que se trata y no de otra cosa, y porque son derechos con mayúsculas reconocidos por la OMS, la ONU y el Consejo de Europa. No son cosas de rojos o rojas peligrosas, sino una cuestión de Salud Pública y Derechos Ciudadanos. ¡Ya esta bien!
Son frases de Carmen Monton,diputada socialista y adalid de convertir el aborto en un derecho de la mujer. Hace tiempo que cuando alguien me dice, todos los cientificos dicen o esta constatado por todo el mundo y un largo etc de aseveraciones similares, yo contesto, dime la lista de cientificos, relacion de personas que lo han constatado con su testimonio o algo similar. Como podeis leer en el parrafo "Ut supra" afirma que el aborto es un derecho reconocido por la ONU y el Consejo de Europa. Aunque a mi la ONU no me dice nada desde hace mucho tiempo, intentare sin demagogia aportar un granito de arena sobre algo que llevo siguiendo desde 1994 cuando se celebró la Conferencia del Cairo y esta Señora era quizá una adolescente. Y lo hago porque no quiero dar la razón a Herbert Marcuse filosofo aleman de origen judio,falleció en 1979 que en su obra más famosa El hombre unidimensional (1964), presenta a la sociedad capitalista “avanzada” como una sociedad en la que el hombre ha perdido su sentido crítico.



La estrategia en la que se basa el progresismo radical para convertir en derechos situaciones y acciones aberrantes y que repugnan a la naturaleza humana,comenzó a planearse en la década de los ochenta, no interesaban ataques frontales que desvelen claramente las intenciones . Más bien interesa, como hace un virus, introducir nuevos conceptos que desvirtúen la esencia de la familia tradicional. Sería muy extenso mostrar con minuciosidad el itinerario, pero mostrare los que considero suficientes para tener una idea de por donde van los tiros.


El Cairo 1994. Se celebra en esta ciudad la conferencia internacional sobre población y desarrollo—1994 fue el año internacional de la familia declarado por la ONU-.

El presidente de dicha conferencia era Fred Sai, curiosamente presidente asimismo de la Internacional Planed Parenthood Federatión (IPPF, Federación Internacional de Paternidad Planificada), cuyos orígenes se remontan a 1916, cuando Margaret Sanger organizó la primera clínica de control de nacimientos de IPPF, conocida en aquel entonces en Gran Bretaña por Liga Internacional de Control de Nacimientos. Esta organización nació como consecuencia de la mentalidad según la cual los pobres y los marginados eran molestos (Siglos atrás , los calvinistas y otros puritanos tranquilizaban sus conciencias pensando que los ricos estaban destinados a ir al cielo. O como decía el avaro del Cuento de Navidad de Dickens “que se mueran los pobres y así disminuirá el exceso de población”).

El que la presidencia de la conferencia recayera en Fred Sai, decía mucho acerca de la dirección que se quería tomar en el Cairo. Las ideas no eran nuevas y al final se vio el trasfondo. En lugar de ser una conferencia donde se podrían haber afrontado con seriedad los problemas y las diferencias de desarrollo entre el primer y el tercer mundo , se convirtió en un debate sobre el aborto o, dicho de la forma actua l, que parece menos dañina, la interrupción voluntaria del embarazo.

Saltamos de Continente y nos vamos a Pekín

Pekín 1995. Ese año se celebra en la capital de China la Conferencia Internacional sobre la Mujer. En el mundo, nueve de cada diez mujeres tienen hijos y todavía muchos movimientos organizados de mujeres consideran al matrimonio y la maternidad como un obstáculo para la realización personal de la mujer.

Sorprendentemente en la 149 páginas de su documento de trabajo los miembros de la Unión Europea no habían incluido ni una sola referencia al matrimonio, la maternidad o la protección de la familia. La delegación de la Unión Europea pretendía arrancar del lenguaje de la Conferencia toda referencia en este sentido. Ante este hecho inexplicable, Mary Ann Glendon (representante de la Santa sede y considerada en 1998 por el National Law Journal como una de las 50 abogadas más influyentes de América) se dirigió a los representantes de la UE manifestándoles su contrariedad: “Vosotros tenéis todo esto en vuestras constituciones, está en la declaración de Derechos Humanos, en varias lenguas, ¿porqué no va a estar entonces en Pekín?”.
La Conferencia envió un comunicado de prensa a todos los periódicos europeos planteándoles esta cuestión: ¿Está realmente representando esta delegación la política de sus gobiernos y los intereses de los ciudadanos?.

En 24 horas esta cuestión fue introducida en algún parlamento europeo, y la delegación europea se retractó hasta el punto que permitieron una ligera referencia a cada una de las cuestiones en el documento definitivo.

Rio de Janeiro 1998. Se reunió el denominado Consejo de la Tierra, cuya labor fundamental fue elaborar la llamada "Carta de la Tierra", que es una especie de acuerdo al que se quiere llegar para establecer el Nuevo Orden Mundial y la Nueva Era.
Esta constituida por 16 principios divididos en cuatro partes. En su estructura se conserva un mensaje antinatalista. Así en uno de sus apartados se manifiesta “Vivir sosteniblemente promoviendo y adoptando modos de consumo, producción y reproducción que respeten y salvaguarden los derechos humanos y las capacidades regenerativas de la tierra”.

Marx declaraba que los medios de “producción y reproducción”, lenguaje que se quiere copiar ahora en leyes y políticas, deben ser arrebatados de las manos del opresor y ser restaurados al oprimido.
Que el sistema de clases desaparecería cuando se eliminara la propiedad privada, la familia encabezada por un padre, cuando se estableciera el libertinaje sexual, se facilitara el divorcio unilateral, se aceptara la ilegitimidad, se le otorgaran a las mujeres derechos reproductivos que incluyeran el aborto[...] se eliminara la religión
En fin, creo que he dado suficientes argumentos para que en contra de lo que afirmaba Marcuse, no perdais el sentido crítico. Y le diría a la Señora diputada Monton, que el aborto no es un derecho de la mujer, sino un medio mas de controlar las masas tras el que se ocultan torticeros intereses.

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