Cuatro Puntales para sujetar el alma en tiempos de crisis


FUERZA.Siempre ten presente que: la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los dias se convierten en años... Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu conviccion no tienen edad. (Madre Teresa de Calcuta).


SEMEJANZA.El hombre ( ...y Dios crea al hombre, varón y varona los creó... Génesis 1:26-27 ) ha sido hecho a imagen de Dios esto quiere decir que posee inteligencia y voluntad, capacidad de amar y capacidad de razonar. En un adecuado razonamiento reside la fuerza con la que es capaz de afrontar cualquier dificultad (Mi fuerza y mi poder es el Señor,él fue mi salvación Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18).


CONFIANZA.Y ese razonamiento, no debe ser otro que tener la certeza de que hay que poner la confianza en el Señor antes que en los hombres (Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo Juan 16:33. Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Salmo 46:1 .no confiéis en los príncipes,seres de polvo que no pueden salvar;exhalan el espíritu y vuelven al polvo,ese día perecen sus planes Salm. 145).


ACEPTAR LA DIFICULTAD. el sacrificio y la renuncia forman también parte de una vida recta. Quien promete una vida sin este siempre nuevo don de sí, engaña a la gente. No existe una vida lograda sin sacrificio (Benedicto XVI). De modo especial en los momentos y situaciones más dolorosas el cristiano se sabe hijo de Dios: «Cuando el Señor me daba aquellos golpes, por el año treinta y uno, yo no lo entendía. Y de pronto, en medio de aquella amargura tan grande, esas palabras. Tú eres mi hijo, tú eres Cristo. Y yo sólo sabía repetir: Abba, Pater!; Abba, Pater!; Abba!, Abba!, Abba! Ahora lo veo con una luz nueva, como un nuevo descubrimiento: como se ve, al pasar los años, la mano del Señor, de la Sabiduría divina, del Todopoderoso. Tú has hecho, Señor, que yo entendiera que tener la Cruz es encontrar la felicidad, la alegría. Y la razón –lo veo con más claridad que nunca- es ésta: tener la Cruz es identificarse con Cristo, es ser Cristo, y, por eso, ser hijo de Dios».(San Josemaría Escrivá)