miércoles, 4 de junio de 2008

Belgica y la Eutanasia


En septiembre de 2004 el obispo Elio Sgreccia — Vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida—, publicaba un profético documento sobre la pendiente resbaladiza que suponía la existencia de un protocolo que autorizaría en Holanda aplicar la eutanasia en niños menores de 12 años hasta la edad prenatal. Su recuerdo me estremeció:

Es fácil notar que ha funcionado la ley del «plano inclinado», según la cual, una vez que se admite la legitimidad de la muerte infligida por compasión a un adulto consciente que lo solicite de forma explícita, repetida y documentada, se da un nuevo paso alargando la aplicación también a los jóvenes, a los adolescentes con el consentimiento de los padres o de los tutores, y, por último, a los niños, incluidos los recién nacidos, obviamente sin su consentimiento. Es fácil prever, asimismo, que el deslizamiento por el plano inclinado de la eutanasia proseguirá durante los próximos años hasta incluir a los pacientes adultos considerados incapaces de solicitar el consentimiento, como por ejemplo los enfermos mentales o los individuos en coma persistente o en estado vegetativo.

Hoy Bélgica estudia ampliar la ley, incorporando a los menores —pero sin indicar edad y ni el «consentimiento» paterno—, y a aquellos que por una causa psíquica o física no puedan pedirla, Sgreccia, desgraciadamente, no falló. Bernat Soria y Bermejo (y sus votantes, que fueron previamente advertidos) deben estar comiéndose las uñas de envidia.

Leer [+]...