Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por ...

Desde que puse el post anterior sobre el ultimo combate de Caroline Aigle , desde que vi la imagen de su rostro tengo fijos en mi mente ý en mi corazónla firmeza y la fuerza de sus ojos. ¡Como me hubiese gustado conocerla! estar con ella en sus últimos instantes .
Fue la primera mujer piloto de combate de las Fuerzas Aéreas Francesas, Comandante de escuadrilla, pero ante todo fue madre y madre cristiana. A mediados de julio pasado, Caroline recibió la devastadora noticia de su enfermedad. Lejos de derrumbarse, esta mujer de su tiempo se enfrentó a la adversidad y no hizo caso a los médicos, que le aconsejaron abortar para tratar de extender su vida en el tiempo. Pero ella tenía como perspectiva otro tipo de tiempo: el de la eternidad, junto al amor en estado puro.Pero como ella , ha habido otras madres cristianas, madres coraje y entre ellas la
doctora Giana Baretta que elevada hoy a los altares. tambien supo armonizar, con simplicidad y equilibrio, los deberes madre, de esposa, de médico en Mesero y Puente Nuevo de Magenta, y la gran alegría de vivir.
En septiembre de 1961, hacia el fin del segundo mes de embarazo, llega para ella el sufrimiento y el misterio del dolor: aparece un voluminoso fibroma, tumor benigno, en su útero.
Antes de la intervención quirúrgica de extirpación del fibroma, sabiendo bien el riesgo que comportaría continuar con el embarazo, suplica al cirujano que salve la vida que lleva en su seno y se confía a la oración y a la Providencia.
La vida de la criatura es salvada.
Gianna agradece al Señor y pasa los siete meses que la separan del alumbramiento con incomparable fuerza de ánimo y con inmutable compromiso de madre y de médico.
Algunos días antes del alumbramiento, confiando siempre en la Providencia, está lista para donar su vida para salvar la de su criatura, y le dice a su esposo Pietro: “Si debéis decidir entre mi y el niño, ninguna vacilación: escoged – y lo exijo- el niño. Salvadlo a él”.
En la mañana del 21 de abril de 1962 da a luz Gianna Emanuela por vía cesárea, en el Hospital de Monza.
Después de algunas horas, las condiciones generales de Gianna se agravan: fiebre cada vez más elevada y sufrimientos abdominales atroces por peritonitis séptica.
A pesar de todos los cuidados practicados, sus condiciones empeoran día a día.
En la mañana de 28 de abril es trasladada a su casa de Puente Nuevo de Magenta, donde muere a las 8:00 hs. de la mañana.
Ellas han dado testimonio de que "es preciso enfrentarse a esa tendencia que de una forma global va propiciando un clima para centrarlo todo en el hombre; un ambiente de materialismo, desconocedor de la vocación trascendente del hombre, que sofoca cruelmente la libertad de la persona humana o, al menos, confunde la libertad con el libertinaje, comercializando las pasiones."
(San Josemaria Escriva )