Viernes Santo:Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz.

Este hermoso oratorio, nos puede servir como introducción a meditar las últimas palabras de Jesucristo en la Cruz.Sobran mis palabras, solo una cosa mas que añadir, ¡no tengais miedo a introduciros en este misterio de amor!



Primera: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Todo el cristianismo, decía el historiador García Escudero, puede resumirse en la palabra Padre. El perdón antecede a la crucifixión, antecede a los insultos y a la muerte. El perdón es siempre lo primero. Tal vez no seríamos capaces de soportar la pasión de Cristo, de no comenzar por el perdón. Antes siquiera de haber pecado, somos perdonados.

Segunda: "En verdad, te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso". Lo importante es hoy: la eternidad de Dios ya está irrumpiendo en nuestras vidas. La eternidad no es lo que sucede al final de los tiempos, después de que hayamos muerto. Cada vez que amamos y que perdonamos, ponemos un pie en la eternidad, que es la vida de Dios.

Tercera: "Mujer, ahí tienes a tu hijo...". Jesús no llama a María, "madre". Antes bien, dice: "Mujer". Porque ella es la nueva Eva. La antigua Eva es la madre de todos los vivientes. Esta es la nueva Eva, que es la madre de todos aquellos que viven por la fe.

Cuarta: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado". Esta es la palabra del desgarro interior ante nuestras desgracias, la palabra de la soledad más espantosa.

El 28 de mayo del 2006, Benedicto XVI se preguntaba, en una visita a Auschwitz: "¿Dónde estaba Dios en esos días? ¿Por qué se calló?". Elie Wiesel relata los terribles ahorcamientos en aquel lugar de muerte. En uno de ellos, alguien preguntó a sus espaldas: "¿Dónde está Dios en estos momentos?". Y entonces, oyó una voz dentro de él, respondiéndole: "¿Dónde? Ahí, colgado de esa horca".

Quinta: "Tengo sed". La Madre Teresa de Calcuta, mandó poner en la pared de todas las capillas de sus religiosas estas mismas palabras: "Tengo sed". El hambre y la sed, la gran vergüenza de nuestro siglo XXI.

Sexta: "Todo está cumplido". Es la palabra de la plenitud. Lo que literalmente dice es: "Todo ha sido colmado". Resplandece en Cristo la imagen de un Dios solidario, amigo, cercano, bondadoso. Dios es amor y el amor perfecto es posible. Nos dirá preciosamente San Agustín: "¿Has comenzado a amar? Dios ha empezado a morar en ti".

Séptima y última palabra: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Jesús inclina la cabeza, sopla sobre la humanidad y le da su espíritu. Jesús entrega el Espíritu Santo a la humanidad. Cristo muere.