La Basilica del Pilar




El amor de los zaragozanos y del resto de los españoles a la Virgen Maria , queda plasmado en la colosal obra que supuso la realización del Templo del Pilar, con el relato que continua y estas imágenes, espero excitar vuestra curiosidad por la ciudad de Zaragoza y la devoción a la Virgen.

El templo catedralicio y basilical de Nuestra Señora del Pilar es, artísticamente, uno de los monumentos arquitectónicos más importantes de la Cristiandad.

La antigua tradición nos habla de una capilla de adobes, construida por los convertidos a orillas del Ebro, en el lugar de la aparición. El edificio del Pilar se documenta por escrito desde el siglo IX como Iglesia de Santa María.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I (1118), fue sustituido por una templo románico a finales del siglo XII, sufriendo grandes modificaciones un siglo más tarde.

El templo románico fue edificado durante el pontificado del obispo Don Pedro de Librana, del que se conserva sólo un tímpano (hoy colocado en el muro sur junto a la puerta baja del templo El templo gótico sufrió un incendio en 1434, por lo que exigió nuevas construcciones, acabadas en 1515.

La creciente devoción pilarista impuso el alzado de un nuevo templo, mayor que el gótico, de una sola nave y claustro anejo (rectangular y sencillo, doble largo que ancho, y de unos 85 metros2), que comenzó a calificarse en el siglo XVII, y en el que queda incorporada la Santa Capilla.

La traza general del templo se encargó a Francisco de Herrera el Mozo, cuyas obras comenzaron en 1681; lo principal del edificio barroco, incluidas sus cúpulas, estaba terminado en 1754. Mientras, el Cabildo ya había decidido en 1725 transformar el aspecto de la Santa Capilla, lo que se encomendó a Ventura Rodríguez, quedando concluida en 1765.

El templo del Pilar, joya del barroco aragonés, queda constituido como un inmenso salón (planta rectangular de 130 x 96 m., con una altura máxima de 80 m.) de tres largas naves, más ancha la central que las laterales, divididas en siete tramos, donde alternan a tresbolillo bóvedas y cúpulas, sosteniéndose sobre grandes arcos apoyados en robustos pilares de sección cuadrada -salvo los de la cúpula central, poligonales- todos ellos decorados con pilastras corintias adosadas entre las cuales se inscriben esbeltas hornacinas con dorados flamencos. En medio de la nave central se encuentra el Altar Mayor que contiene el Retablo, una de las obras de arte más importantes de este templo. Rodea el conjunto una serie de capillas, las dos sacristías, el pequeño Coro frente a la Santa Capilla y otras dependencias.

Desde 1676 ostenta la dignidad catedralicia. El 24 de junio de 1948 el Papa Pío XII concedía a la Catedral de Nuestra Señora del Pilar el título y dignidad de Basílica Menor, con el Breve "Decus ornarnentumque". Y desde el 22 de junio de 1904 es Monumento Histórico-Artístico Nacional.