Mostrando entradas con la etiqueta Misericordia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Misericordia. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de marzo de 2016

Salmo 51 un reflejo de la misericordia del Padre en el año de la Misericordia.



El Dios que preside este salmo, a quien se dirige el orante, no está impasible en su aislado cielo. Se conmueven sus «entrañas», sede de su inmensa compasión, porque el Dios de Israel es «clemente y gracioso». Hasta tal límite ha llegado su misericordia entrañable, que por ella nos visitó «el Sol que nace de lo alto» (Lc 1,78). Jesús es una nueva Luz que ha iluminado con nuevos destellos la hondura de la compasión divina: no sólo fue capaz de sentir el movimiento visceral de la misericordia, sino que enaltecido al rango de «Señor», se compadece de cuantos son tentados. Acerquémonos a este trono de gracia para que encontremos misericordia y seamos socorridos en el tiempo oportuno.

domingo, 12 de abril de 2015

Jubileo de la Misericordia



Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico de misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios.